sábado, 23 de enero de 2016



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jueves, 10 de diciembre de 2015

7 apuntes luego del 6D (solo para chavistas)

Amén...

1
¿Disputar el Estado es la única forma que tenemos de hacer una Revolución? Entiéndase como una suerte de mantra que hay que repetirse día a día después de los resultados de las elecciones del pasado 6 de diciembre. Podría parecer que olvidamos que la esencia y naturaleza de un proceso revolucionario es ir a contracorriente, atender a la manifestación de lo contracultural y antisistema. La clandestinidad la signa porque se desarrolla en una sociedad construida para el control y sumisión de quienes viven en ella; una revolución tiene el destino de desarrollarse entre cientos de instituciones que le adversan y que día a día pondrán obstáculos para impedir su establecimiento como proceso de transformación; no es intención caer en el lugar común de destruir al Estado, sino más bien en recordarnos que nuestra tarea, más que destruirlo, es construir otro: el Estado Comunal.

2
¿Este “poder” que “perdimos” es el poder que queremos mantener? No se puede perder lo que no es de uno, lo que no nos pertenece, es decir, las instituciones burguesas son de los burgueses; a una Revolución no se le puede ir el tiempo en gobernar, y mucho menos si gobierna con las mismas herramientas burguesas de las que tanto quiere deshacerse, sino termina pareciéndosele a aquello que tanto quiso desaparecer. La cosa va más por la vía de desatar sus potenciales creativos en otro(s) lugar(es), la calle, por ejemplo, el barrio, por ejemplo, la comuna, el país profundo, por ejemplo.

3
¿Por qué tan afligido, tan afligida? Ya lo peor pasó: sobrevivimos la muerte de Chávez ¿Qué otra cosa más terrible podría suceder(nos)?

4
Seamos positivos. Ahora podremos decir al escuchar la queja escuálida: ¡pero tenemos cambio!

5
Observe la calle y reflexione ¿Le parece que hay celebración? El poder que necesitamos no está en la institucionalidad sino ahí en donde andamos a diario, en la gente como nosotros que no votó en contra de un proyecto político sino bajo los efectos de un estado de obstinación, producto de un bombardeo permanente a sus sentidos. La razón se ausenta en medio de una guerra, en medio de la fragua se busca respirar por donde se pueda. Ahora bien, ese “respiro” que engañó a más de uno es un simulacro, un sueño del que se despertarán al ver al monstruo actuando. Allí es donde viene lo bueno.

6
El chavismo está y estará por siempre en el imaginario venezolano. Todavía nuestros contrarios están sorprendidos de los resultados, para muestra su mala administración del resultado electoral. El mismo sistema, la misma cultura electoral que construyó el chavismo ha sido su benefactora y será también su futura piedra en el zapato.

7
¿Qué hacer? Mucho todavía. Desde atender al resguardo de todas las conquistas sociales hasta la integridad física, moral y psicológica de nuestras compañeras y compañeros. Reunifircarnos, contactarnos, estar en permanente comunicación con cada chavista que conozcamos en cada geografía para organizarnos, planificarnos y actuar según lo dicte la necesidad y la exigencia. No ser tan duros con nosotros mismos ni lo contrario. La situación actual tiene rastros de nuestra culpa porque hay cosas que no hicimos, otras que sí y muchas que dejamos de hacer, pero también recuerde que hay un monstruo de mil cabezas en el que se cuenta no solo al bachaquero, sino la quinta columna, el enemigo interno y el imperialismo.

¿Qué hacer? Paralelismos con procesos revolucionarios en crisis y observar su comportamiento. La revolución sandinista perdió el poder que hoy ocupa nuevamente ¿Qué otros ejemplos podemos encontrar y estudiar?

¿Qué hacer? Vernos sin ser gobierno.

¿Qué hacer? Pensarnos como un todo. Ver lo que ocurre en Brasil y Argentina, examinarlo, llevarle el pulso. Ver de cerca a Ecuador y Bolivia, comunicarnos con ellos, mostrarles lo importante de rectificar a tiempo cualquier elemento que pueda llevarles a una situación como la nuestra. Encender una alarma para cuidar la integración latinoamericana, que no es solo velar porque conserven el poder político, sino también ampliar la solidaridad internacionalista; comunicarnos con revolucionarios del mundo que puedan contar lo que sucede aquí en sus lugares de origen y seguir contando la verdad de una Revolución en desarrollo, con o sin el poder político. No podemos dejar morir la posibilidad de construir otra sociedad.

¿Qué hacer? Recuperar los espacios naturales de militancia en la calle.

¿Qué hacer? Escuché reciente en una asamblea: recuperar los significantes de CAMBIO y UNIDAD, siempre han sido nuestros, dejamos que los secuestraran.

¿Qué hacer? Entender que no se trata de reimpulsar, sino de sustituir y cambiar. Reimpulsar responde a apoyar lo que ya venimos haciendo y no en cuestionarlo o profundizar la necesidad de hacer otras cosas. Algo malo debimos estar haciendo que no terminó de prender.

¿Qué hacer? Encuéntrese con los suyos, discútanlo y encontrarán su propia lista de quehaceres. No es momento de ponerse a llorar, vaya, haga catarsis y actívese.









lunes, 16 de noviembre de 2015

Tres elementos que rondan la victoria del chavismo este 6/12

Chávez siempre Chávez...


“No me acuerdo ya que elección fue esa, como siempre estamos en elecciones” me alcanzó a decir el Sr. Gualdrón aquella tarde en la UBCH. “Es que Chávez siempre nos ha tenido encampañaos” escuché decir a una señora que vendía café en una marcha por allá en El Silencio un día del trabajador.

Así nos han pasado los años, de elección en elección. Se convirtió el ejercicio democrático en un asunto de todos los días, para asumir cada quien una tarea desde su espacio, tanto en lo individual como en lo colectivo.

Desde la retaguardia en construcción (y con retaguardia me refiero a aquellos que no estamos en la comuna adentro, verdadero espacio de vanguardia del socialismo bolivariano, en el que cuento a militantes de colectivos culturales, funcionarios públicos, profesores universitarios, comunicadores y demás fauna chavista activa) para no sentirnos tan inútiles con puro votar el día de las elecciones nos dedicamos a mil cosas que están también en el espacio de la contienda política, desde pegar afiches, tuitear desaforadamente, pelear en las colas dando argumento a la gente confundida, haciendo 1x10 o llamando a la familia para que se ponga las pilas y no se queden en la casa el día del voto, porque no hay que caer en triunfalismos, porque no podemos defraudar a Chávez y porque no podemos joderle la vida a los abuelos si les llegan a quitar la pensión, en fin, porque perdemos la Venezuela bonita que nos quieren joder desde hace rato. Cada quien tiene sus razones del por qué ni de vaina podemos perder todo lo que se ha construido.
Pero aquí no vine a dar razones ya conocidas, ni inventadas, sino a hablar de otra cosa. Desde hace rato se han venido incubando analistas, pitonisos, futurólogos y cuanto profeta de la bondad y el desastre nos podamos imaginar. Y bueno, en una democracia tan profunda como la nuestra cada quien tiene cancha para decir lo que piensa, nos guste a todos o no. Aunque suelo cuestionar constantemente este tipo de personajes me tomaré la libertad de lanzar mi speech de por qué el chavismo ganará nuevamente las elecciones este 6 de diciembre.

Digamos que desde la retaguardia en construcción esta es mi visión de por qué la victoria es segura y usted, querida lectora, querido lector, se acordará del nieto de Carmen, que, como todo panfletista que se precie, en tiempos electorales escribe este tipo de cosas.

Tres elementos (que seguramente son más de tres, pero en mi visión me bastan con estos tres) rondan la victoria del chavismo para el 6 de diciembre:

1) Descontento, 2) Hegemonía y 3) El país profundo, o el país adentro, la comuna y la gente de verdad verdad, no usted ni yo, o la gente que tuitea o todo lo que sale en medios, no. La gente de verdad.

A ver, me explico.

1) Descontento:

Que no se entienda esta palabra como una categoría de análisis, sino una razón que por muy chavista que uno sea puede ignorar. Sí, hay descontento. Un descontento generalizado entre chavistas y no chavistas, en toda la población. Ah, ese descontento no es por lo que no haya hecho el chavismo, sino por una jodida guerra a la que han sometido a toda la población, sin excepción. Todos somos víctimas de la guerra. Ajá, ya sé que no estoy diciendo nada del otro mundo, pero entiéndase lo siguiente: para el chavismo el descontento es motor. Así que las elecciones son el espacio ideal en donde el chavismo como fuerza política, como cultura política, como expresión histórica, tiene el chance para la revancha con un objetivo concreto, en una guerra en donde es difícil disparar con tanto enemigo que se diluye en las numerosas expresiones de la guerra (enemigo interno, bachaqueros, acaparadores, imperialismo, empresariado apátrida, paramilitarismo, la quinta columna y para usted de contar), así que ese objetivo concreto se la pone bombita en un proceso electoral, porque el chavismo sabe a dónde va a apuntar y está segurísimo que va a darle con toda la fuerza necesaria para obtener la victoria ¿Ejemplo? Las primarias del PSUV del 28 de junio de 2015. Nadie, ni el chavismo mainstream o la retaguardia o el oposicionismo esperaban tal resultado ¿Quiénes sí lo sabían? La vanguardia del país profundo. Pero de eso hablaré de último.

Sigamos…

2) Hegemonía

Aquí es el único espacio en el que me voy a permitir la petulancia conceptual que tanto recrimino a mis congéneres de la retaguardia. Tomando las palabras de Antonio Gramsci, a propósito de la hegemonía cultural o el dominio de un grupo sobre otros o de un personaje sobre otro, imponiendo su forma de ver al mundo a través de sus formas o sus prácticas políticas, simbólicas o de cualquier naturaleza, una de las razones más poderosas del chavismo es que es una cultura política, como dije anteriormente: una expresión histórica. El chavismo está en todos lados. No hay lugar a donde usted mire que no esté Chávez. Desde los ojitos que lo miran a uno desde los edificios de la Misión Vivienda a los mismos edificios o las becas o los bolsos tan bonitos que entregaron a los chamos del bachillerato. En el habla cotidiana. Porque Chávez nos tiene locos a todos. Vea como habla el oposicionismo, se ha visto en la obligación de incorporar discurso chavista para tratar de metérsele a la gente. Y bueno, de un día para otro, así pongan a pasar hambre a todo el país es imposible resetear todo este sistema operativo chavista que está en nosotros y sigue afianzándose. Hay hasta fuentes caligráficas de Chávez, canciones pop y un largo etcétera. La hegemonía chavista se ve una expresión tan banal como en un tipo como Winston Vallenilla, que evoca la clase más despreciable del atavismo farandulero de RCTV, Venevisión y demás contenedores de la despreciable falsimedia, decir perlas como “¡Chávez vive!”; eso ocasiona cortocircuitos que todavía duran en el imaginario clasemediero venezolano, y Winston es solo uno entre cientos de artistas que son chavistas.   

El asunto de la hegemonía podría ser más amplio pero no se puede escribir tanto en un panfleto, estoy seguro que usted me entendió.

3) El país profundo

Repito el país profundo o el país adentro es la comuna y la gente de verdad verdad, no usted ni yo, o la gente que tuitea o todo lo que sale en medios, no. La gente de verdad. El chavismo y la oposición pela bola cada vez que cree leer la realidad, cada vez que reducen la venezolaneidad en un estereotipo balurdo, porque lo que sucede no se puede leer con las mismas herramientas del pasado, como dice Carlos Angulo “no se puede construir un mundo con las mismas palabras con que fue destruido”, y es así, hay cientos de personas que lo saben, hay otro país que se extiende por cada pueblo, por todo el territorio, son muchos países al mismo tiempo en diferentes formas, ensayando la construcción de otra cosa que no tiene nada que ver con lo que fuimos, pero si preñado de futuro y con la idea de Chávez, que no me refiero a la idea de Chávez como líder, sino del Chávez como sujeto histórico, como suma de todos esos individuos que lo hicieron ser como era para hacer las grandes transformaciones por las que pasamos para siempre. Ese país del que no puedo hablar pero que apenas diviso y quiero conocer, un país al que basta más de una vida para comprender y conocer, por supuesto. Usted sabe de qué hablo.

Estos son los tres elementos que para mí, rondan la victoria chavista de diciembre. Que seguramente será cerrada electoralmente, si hablamos de números, así lo ha demostrado la estadística desde pasadas elecciones. Ya no tenemos el portaaviones Chávez, como dicen por ahí, que arrastraba a cualquiera con su energía de zambo histórico. Pero eso es lo de menos, la democracia es la victoria de las mayorías, y en asuntos matemáticos todo el mundo tiene entendido que dos es más que uno y cuatro más que tres. Además, ya rugió la gente: #PaLaAsambleaComoSea.







miércoles, 21 de octubre de 2015

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-Telegrama desde Conspiranoia, La Ciudad-

Ellos repiten sin averiguar si de verdad pasó o pasa...

1
Existe en Venezuela un ejército de rumoristas, agentes provocadores con la intención de crear un estallido social.


2
¿Agente provocador?
a)
El término es habitualmente utilizado para hablar de agentes infiltrados en manifestaciones para inducir actitudes violentas...”

...el término también se usa para referirse a una persona o grupo que practica... actos de provocación...”

b)
El rumor puede esconder informaciones falsas, hechos semiciertos, bromas, burlas, propaganda, pero tiene como gran desventaja para el receptor la imposibilidad en forma inmediata y práctica de ser confirmado, corroborado y esta debilidad se convierte en gran fortaleza para quien lo usa como factor de manipulación...”

...el rumor se transmite de boca en boca, sí, pero en tiempos pasados, porque ahora con el advenimiento de internet, el rumor tiene una autopista para diseminarse casi sin límite y sus efectos son de mayor impacto, porque ahora son millones de personas las que reciben centenares de mensajes, casi a diario, sin horarios ni límites fronterizos”.


3
El agente provocador solo requiere hablar de la matriz de opinión del día, aquella que pretende imponer la reacción, solo que éste la realiza en voz alta. En la cola del banco, en el bus, en el metro, en la sala de espera de los hospitales y clínicas, en el comedor de la universidad.


4
El sujeto que apenas percibe el descontento por pura mímesis, repetición, copia, repitiendo como loro, termina reforzando el mensaje que se repite y crece como la bola de nieve en dibujos animados. En un descuido nos aplasta la casa a punta de especulación, a punta de odio, a punta de engaños. Es un chismoso a sueldo. Bachaquero de malas intenciones. Megáfono apátrida.


5
Conocidos rumoristas y generadores de guerra sucia (¿habrá alguna guerra que no lo sea?) han declarado abiertamente cómo han procedido en la estrategia y la acción en el terreno venezolano. Abiertamente, de forma más descarada, imposible. Foros, seminarios y conferencias enteras dedicadas a develar como actúan en la guerra.


6
CassSustein, director de la oficina de información de la Casa Blanca es un especialista en el rumor, lo que llaman la rumorología, autor, incluso de tesis enteras sobre el rumor como fenómeno comunicacional.

¿Coincidencias?


7


¿Algo malo va a pasara en este pueblo?




sábado, 12 de septiembre de 2015

El Gran Inversor - Sobre la empresa imperial

Donde quiera que se mire hay un conflicto y en rojo se ve mejor...


En el argot de innovadores, empresarios y demás –supuesta- gente echa pa´lante está muy de moda el emprendimiento. Ser un emprendedor. Ser emprendedores. Esta palabra ocupa afiches, vallas, revistas, volantes, banners; campañas enteras en redes sociales e internet y cuanto multiplicador de ideas e invitaciones podamos encontrar en el mundo de la publicidad y aquellos que han convertido la palabra éxito en una especie de tótem, al que no solo hay que adorar sino perseguir para encontrarle el sentido a la existencia.

A propósito de ese mundillo tan camaleónico como dañino para la autoestima social, en una avenida de Barquisimeto proyecta una enorme pantalla: Venga al seminario: ¿Cómo vivir en Panamá?; ideas van y vienen, lo pequeño en una ciudad resulta apenas una proyección de lo grande que dicta la maquinaria global esquizoide del consumo. Así actúa la lógica imperial desarrollista del civilízate o te mato, del desarróllate o te mato. El pran de la cárcel que resulta el mundo deviene en empresario de la gran empresa que también resulta el mundo, y como todo inversor que se respete hace lo suyo pues: invierte.

A donde quiera que se mire el horizonte mediático-geográfico dicta un conflicto o la posibilidad de uno. Mirar el paisaje desolado de dichos problemas nos permiten ver vestigios, señales de la empresa imperial;  vuelan las noticias de ayer que para hoy no funcionan o mejor dicho: hemos olvidado por pura entropía del oscurantismo del hoy, que no es que no haya información sino demasiada. Encontraremos, por ejemplo, a la ex secretaria de estado del gobierno de Obama, Hillary Clinton, quien figura entre las listas de posibles presidenciables en la potencia del norte diciendo hace unos meses: “financiamos mal a rebeldes sirios y surgió el estado islámico”. Las fotos del senador Rambo John McCain junto a Abu Bakr Al Bagdadi, líder del estado islámico, autoproclamado “califa de todos los musulmanes”, van por el mismo derrotero emprendedor. Las declaraciones de los archiconocidos “perseguidos” por el imperio y sus agencias de seguridad, Edward Snowden y Julian Assange, nos dan indicios de que la inversión que antes se destinaba en personal y recurso humano para el espionaje internacional ahora tiene su destino en la NSA y demás agencias de espionaje cibernético, enmascaradas también en negocios supranacionales de tecnología y redes sociales. Sale más barato espiar a todo el mundo a través de sus teléfonos, computadoras y demás dispositivos de la información que tener mucha gente entrenada haciendo el trabajo sucio.

La apuesta del Gran Inversor imperial es financiar el caos a nivel global. Sigue siendo un negocio la guerra, claro, más si no la combato con mi gente, que sean otros que se maten, además, los ejércitos privados están de moda en las nuevas guerras. Igual el dinero fluye. Basta el emprendimiento para seguir diseñando el nuevo orden. Probablemente hoy se están registrando la mayor cantidad de ejércitos paramilitares en ejercicio, ejércitos privados a la orden de quien tenga el capital para invertir en su propia guerrita, en esta Guerra Global que se manifiesta en puntos neurálgicos poseedores de los recursos para el sostén y control geopolítico del Imperio. No es de extrañar que las nuevas pancartas de Falsimedia, mostrando el éxodo africano hacia Europa nos muestren un trapo rojo en forma de niño muerto a la orilla de una playa, mientras las miradas del mundo se distraen en el espectáculo hay otros mensajes como el siguiente: “Estados Unidos financia tráfico de inmigrantes a Europa”. La praxis de lo que han llamado la Teoría del Caos está manifiesta. Ver hacia los escenarios del conflicto (¿o los conflictos?) es ver la inversión del Gran Inversor. Su apuesta empresarial tiene el cometido de una ganancia a mediano y largo plazo para asegurar el caos en donde el único que prevalece es el que se mantiene intacto en su territorio ¿Cuál es la nueva empresa imperial, además de las que ya conocemos del control de la economía global, los recursos y la opinión pública, y además, quiénes le acompañan, si incluso las potencias europeas aliadas están “sufriendo” los embates de la violencia impuesta al territorio africano?

Más allá de dar respuestas estamos en una posición de hacer preguntas y más que preguntas búsquedas. Ubicar la lógica de esta empresa a la realidad nacional no sería especulación: en menos de un año encender alarmas para arrancar el injerto paramilitar, atender intríngulis limítrofes heredados del colonialismo con Guyana, enfrentar una guerra a nuestra economía que conecta hasta el lavado de dólares del narcotráfico colombiano, enfrentar nuestro propio “éxodo” pero de indocumentados, criminales y agentes provocadores para mostrarnos al mundo como un caso “crítico” en derechos humanos; otra empresa financiada para cumplir los intereses globales en la región. Aplicando esta receta del espejo, de lo pequeño a lo grande y viceversa, encontraremos en cada lugar del mundo aquel eslogan de la pantalla en Barquisimeto, adaptada a cualquier geografía y cultura, como seña y cicatriz de la acción emprendedora imperial, que financia para, además de regodearse en el árbol caído, diseñar a su antojo el mundo que le permita permanecer.

Que a todos les quede claro, incluso a emprendedores. Estén convencidos de que están convencidos. En el mundo hay lugar para una sola empresa: la del Gran Inversor.






viernes, 11 de septiembre de 2015

"Minions", apología de la subordinación: cinco apuntes sobre la Industria Cultural


La multitud minions...


1. Hollywood: ministerio de cultura, educación y guerra del Imperio

Desde hace más tiempo del que imaginamos –y del que nos gustaría– la industria cultural del Imperio ha realizado una especie de homologación-intercambio de su producción simbólica (ficticia) hacia la realidad misma, a tal punto, de que confundamos una con otra. Este tropel ideológico diseñado para la sumisión, está acompañado de grandes dispositivos-cadenas de generación de espacios de consumo cultural que todos conocemos, manifiestos en el entramado material audiovisual de la también industria de la comunicación y todas sus bolas de cristal cinematográficas y 2.0; así como han logrado desde nuestro lar instalarnos religiosamente sábado a sábado a ver “Sábado Sensacional”, a tener una respuesta casi automática al escuchar “Cine Millonario”, hemos asistido y seguimos asistiendo a iluminarnos con el tótem sagrado que proyectan las cientos de salas de cine del mundo, ahora con su arsenal intacto en las pantallas del “Cinema a La Carte” en nuestros computadores personales.
Cine, televisión, seriados, juegos de video, historietas, y cuanto cañón de relatos usted pueda encontrar son percutores de la mayor guerra psicológica a la que se ha sometido a la humanidad, constructos de la Gran Falsimedia, en una generación constante de “nuevos” referentes culturales para conformar el imaginario a imponer que nunca se acaba; arquetipos comunes de pueblos enteros es sustituido por el estereotipo made in hollywood una y otra vez, convirtiendo la memoria sensible en pantano de imágenes que se anclan y toman forma en el horno de la ficción.

No es de extrañarse que los llamados memes y videos virales que hoy desplazan las cadenas virales del pasado, pasadas de mano en mano como volante o flyer, en el idioma de la industria, están cargados de una serie de elementos que conforman una especie de telaraña en donde cualquier lugar que se toque se mueve por entero. Es un volante, un rumor que se distribuye en el barrio global.

Es evidente: a) la monopolización del imaginario simbólico arropa todos los espacios y los potentes think tanks no descansan. En pocas palabras: b) es imposible definir qué información es verdad y cuál no, nos sustituyen diariamente la verdad por otra. El Imperio fusiona su burocracia: c) la industria cultural es un híbrido que suma a Hollywood como su ministerio de educación, de cultura y propaganda (de guerra).


2. Muñecos amarillos/animales simpáticos /geografía africana

¿Qué tienen en común “piratas” somalíes y la reina de Inglaterra con una película para niños? ¿Qué tienen en común una banda de animalitos parlanchines y simpáticos que nos muestran sus aventuras en Madagascar (Dreamworks Animation, 2005) y la reciente Minions (Illumination Entertainment, 2015) que narra las peripecias de una multitud de seres que buscan un malvado líder a quien seguir? Aunque en el siguiente texto nos enfocaremos en estos últimos, Madagascar nos ilustra el sistemático proceso de homologación de símbolos que está siendo llevado a cabo por la industria cultural, en donde no se escapa ninguna narrativa y ningún lugar, tanto las expresiones de la industria misma como la proyección de la realidad, en donde las categorías geográficas son alteradas a partir de qué relato se posiciona en el imaginario a través de los medios masivos de comunicación, sin importar si forman parte de la ficción o no.

Para ilustrarnos un poco bastaría con preguntar ¿Sabes dónde queda Madagascar? Algunos responderían que es una isla, otros también responderían que es una isla: la de la película ¿Dónde queda Madagascar? Es la isla más grande del continente africano y una de las más grandes del mundo, cercana, por cierto, al cuerno del África, zona geográfica comprendida por los países Yibuti, Eritrea, Etiopía y Somalia. Aquí es donde los “piratas” se conectan con una película para niños. No basta investigar demasiado para enterarse de que esta parte del mundo está envuelta en un conflicto bélico permanentemente, puesto que las potencias europeas y el Imperio, tienen especial interés en esta zona tanto por los recursos siempre disputados en territorio africano, como por interés geopolítico: el cuerno de África es tránsito obligatorio de los barcos petroleros del Imperio y demás mercaderes de la muerte.

Así como el Imperio monopoliza el discurso de los Derechos Humanos y se apodera de narrativas para imponerlas a partir de su lógica, también se monopoliza y pretende implantar visiones del mundo –tarea que lleva varios siglos–, así como se realizó a través de las ciencias sociales fundadas por occidente (otrora referentes para leer el mundo) formas de mirar, analizar y pensar, ahora se configuran a través de otro tipo de narrativas el cómo leer la realidad, como hemos dicho en el comienzo del texto, sea esto ficción o no. Todo producto de la industria cultural del imperio es el nuevo acervo del conocimiento humano, es un nuevo referente para la dictadura global del conocimiento.

Estos tediosos párrafos son resumidos por Vitaly, el amargado tigre ruso de la secuela de Madagascar, cuando en medio de una discusión al no estar de acuerdo con Alex, el león protagonista, le dice con fuerza: ¡Eso es bolchevique!

3. Minions: la formación de la mentalidad sumisa

En el lenguaje de la industria esta producción es definida como spin-off, es decir, que se desprende de otra animación, conocida en el público latinoamericano como Mi villano favorito, en donde vemos por primera vez a los Minions, pequeños seres amarillos muy elocuentes, trabajadores, con un lenguaje propio basado en monosílabos, todos vestidos de la misma forma: una braga azul, guantes y lentes de protección; sirven como asistentes, lacayos, esbirros, equipo del protagonista, que en este caso es el villano, abrebocas a lo que luego encontraremos en esta historia reciente, protagonizada y estelarizada por los Minions.

Resulta que los simpáticos personajes amarillos, son una sociedad devenida, en voz del narrador, de “organismos unicelulares” a una sociedad entera cuya única función y propósito en la vida es “seguir al villano más despreciable de la historia”. Poco a poco vemos como esta multitud, estas masas amarillas siguen a un tiranosaurio, un hombre de las cavernas, un faraón egipcio, el mismo Drácula y hasta Napoleón. Todo esto es resuelto en pocos minutos hasta que nos sueltan el relato del horror: toda la sociedad Minions se aparta del mundo hasta un lugar recóndito que parece ser la Antártida, para sufrir un gran conflicto existencial: no hay un villano a quien seguir. Es decir, los Minions son una multitud vacía de propósitos personales, sin intenciones de establecer su propia brújula material y espiritual si no es a través de la sumisión a un líder, y no es cualquier líder, debemos recordar, puesto que debe ser: “el villano más despreciable de la historia”.

Teóricos, profetas y practicantes del conductismo harían fiesta de vivir en la sociedad Minions. Si acaso no estamos contemplándola en el día a día, en el peligro y la contradicción de ser cientos de millones de personas condicionadas por la variable consiente de Falsimedia, convertida en mecanismo de “aprendizaje” más común: la mímesis. Todas y todos repetimos para aprender, incluso lo que no debemos aprender, en este caso, lo que quieren que aprendamos desde las maquilas del ministerio de educación del Imperio.

El comunicólogo español Vicente Romano, de no haber muerto recientemente, mandaría a sus estudiantes, estudiosos y lectores a botar los ejemplares de su conocido texto La formación de la mentalidad sumisa, para sustituirlo con el DVD o la descarga de Minions, manual de suicidio de los futuros agentes de cambio, revolucionarios, militantes y demás elementos de la fauna contracultural, antiglobalización y antisistema, descarado dispositivo legitimador de la alienación y conservación del sistema establecido.

4. De apología de la sumisión a legitimador de la subordinación

El resto de la historia está conformado por eventos misceláneos, guiños en el contexto temporal-geográfico. Ocurre en la década de 1960 en Londres, allí podríamos especular qué exactamente desean homologar e intercambiar con la realidad y los referentes que tenemos de esos años. Para muchos, sobre todo quienes pertenecer a las nuevas generaciones, formados a imagen y semejanza del individuo Minions, subalterno desmemoriado y vacío de intenciones, a partir de ahora los años sesenta serán anclados con el referente Minions, tal vez nunca sepan que existió, por ejemplo, un movimiento contracultural en esa época o enterarse de las terribles dictaduras latinoamericanas. Todo recuerdo hoy es global a un click de distancia, construido también con algunas dosis de cine, video y mucha propaganda.

Aunque parece relleno, el resto de referencias en el transcurso de la historia, que por cierto es bastante arbitrario y carente de sentido en muchos casos, comportan la necesidad de legitimar la subordinación al poder. La villana que en un principio quisieron seguir pretende hacerse de la corona de la reina de Inglaterra, que por supuesto también hace su aparición en la película. Aunque logran robarla, no puede realizarse la coronación de la villana como nueva reina de forma inmediata, ya que necesitan la aprobación a través de la ley mediante un protocolo monárquico. Parece que no basta ejercer el poder a través de la acción, sino que es necesario recibir la aprobación del orden establecido, de la institucionalidad. La gran maquinaria del Estado y la monarquía presentes sosteniendo la tarima y el telón, incluso en una “inocente” película para niños está presente una suerte de tratado para conservar el poder, una especie de Leviatán de Hobbes para dummies.


5. Cajita feliz, no hay mejor regalo al final: un juguete

Cada vez que presencio un spin-off pienso en los depósitos de jugueterías y demás acaparadores de mercachifles transnacionales. —Deben quedar muchos todavía –pienso– a lo mejor necesitan recuperar la inversión; hay que hacer más secuelas de la secuela de la secuela. Esta vez están mucho más allá. Conscientes y alineados en su plan sistemático de estudio, de ser la gran aula que “educa” a la multitud que disfruta atónita cómo se mueven los trapos de colores del circo global, mientras del otro lado está la explanada de miseria, hambre y terror guerrerista, formando desde temprana edad a sus futuros tecnócratas, la mano de obra que sirve y servirá al neoliberalismo y su mano ejecutora: el Imperio, su anhelado e indiscutible líder que los librará de todo vacío existencial, su villano favorito; “el villano más despreciable de la historia”.


viernes, 3 de julio de 2015

Afinando dispositivos de vigilancia epistémica

Aquí, en el "giro descolonizador"


En este momento nos encontramos afinando los dispositivos de vigilancia epistémica. Si desea saber algo de lo que se hace en otro espacio de la escribidera que sí está al día con la escribidera misma diríja-se a la libreta de notas digital: 


Nos estamos viendo.